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EE.UU.: vecinos luchan por impedir deportación de empleado peruano y su hija

martes, 23 de noviembre de 2010




El 17 de septiembre de este año, Rua recibió una orden de deportación que amenaza con desintegrar a su familia.
Un condominio del norte de Washington batalla para evitar la deportación de uno de sus empleados.

Tras 15 años viviendo en EE.UU., Marco Antonio Rua está doblemente sorprendido: con el implacable sistema migratorio del país y con la solidaridad que pueden mostrar las personas en una circunstancia extrema.

El 17 de septiembre de este año, Rua -quien tiene ciudadanía peruana y española- recibió una orden de deportación inmediata que amenaza con desintegrar a su familia, que reside legalmente -hasta ahora- en una pequeña ciudad al norte de Washington, DC.

De hecho, Rua habría sido puesto en un avión fuera de EE.UU. ese mismo día si él no hubiera aceptado salir voluntariamente y presentar antes del 12 de diciembre los boletos de avión para él y su hija Andrea, de 17 años.

Mientras llega esa fecha, Rua intenta todos los medios legales para evitar separarse de su esposa Liliana -quien espera recibir pronto su permiso de residencia- y de su hijo menor, Renzo, nacido en EE.UU. y por tanto ciudadano.

En esa lucha contra la frialdad burocrática, Rua ha encontrado la inesperada calidez de los vecinos del Wisconsin, el edificio para el cual trabajó hasta la semana pasada como ingeniero de mantenimiento y que se ha convertido hoy en una trinchera contra un sistema de inmigración al que consideran equivocado.

A punto de deportación
El pasado 17 de septiembre Rua, de 43 años, y su hija Andrea acudieron a una citación que les hizo la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

Pensaban que era un paso más en el complicado proceso legal y por eso fueron con la tranquilidad de quien no tiene asuntos pendientes con la justicia y la del inmigrante que ha dado todos los pasos para poner en orden su documentación.

Un costoso error
En 1995 Rua y Andrea, entonces de 2 años, entraron a EE.UU. con el pasaporte español.

Una vez decididos a quedarse, la familia trató de regularizar su situación buscando quien les patrocinara la solicitud de residencia.

En el año 2000 estaban en los trámites finales del proceso cuando la compañía para la que trabajaban quebró y el proceso tuvo que suspenderse hasta que lograran otro patrocinador.

"Cuando recién llegamos tu ibas y pedías a alguien que te sirviera de sponsor y te daban trabajo, pero a raíz del 11 de septiembre nadie quería ayudar", dijo Rua.

En 2007 consiguieron un nuevo patrocinador, pero los abogados cometieron un error al formular la solicitud tratando de usar, ilegalmente, la primera aplicación y ésta fue rechazada.
"Cuando llegué nos abren la puerta y uno del ICE me dice: 'quítese la correa, quítese el reloj', y me manda para adentro donde tienen dos celdas en las que te detienen", dice Rúa recordando cómo por tres horas estuvo retenido temiendo ser deportado allí mismo.

"Fue algo terrible, porque por primera vez en mi vida llegue a pensar, y sigo pensándolo, que ser inmigrante parece ser algo más fuerte que ser criminal o terrorista o un violador a algo", agrega.

Por poco, Rua estuvo a punto de unirse a las 392.000 personas que han sido deportadas de EE.UU. en lo que va de 2010, según datos que dio el ICE a BBC Mundo.

De ellos, la mitad tendría prontuario criminal, el resto son personas que han ingresado recientemente al país.

Por eso su caso parece ir en contra de la política del presidente Barack Obama de deportar principalmente a personas con antecedentes penales o que hayan cometido actos ilícitos en EE.UU., y sobre todo evitar las divisiones familiares.

Del sueño a la pesadilla americana
Marco Antonio Rua salió aquel día de la oficina del ICE "deprimido y frustrado".


Por poco, Rua estuvo a punto de unirse a las 392.000 personas que han sido deportadas en lo que va de 2010.
"Todos estos años traté de legalizarme y no he sido una persona que se haya escondido. Al contrario, desde que llegamos hemos tratado de legalizar nuestra situación. Inmigración sabía donde estaba yo, ellos me han dado permiso de trabajo", comenta.

Rápidamente experimentaría sorpresa y agradecimiento por la reacción que sus empleadores tuvieron al enterarse que estaban a punto de perder un trabajador "invalorable".

"Eso es algo que a mí me sorprendió enormemente. Normalmente en estos casos cuando dices algo te dicen: 'lo siento, adiós'. Fui a decirles que me iba y mi jefa me dice: '¿cómo? No, tú no te vas. ¿Por qué te van a sacar? Deja ver que podemos hacer por tí'", recuerda Rua.

A los pocos días de anunciarles que debía irse, unos 330 residentes de los 204 apartamentos del edificio firmaron una carta pidiendo al ICE reconsiderar la solicitud y hasta crearon un fondo de US$ 2.400 para ayudarlo con los gastos del proceso legal.

Esa solidaridad es "fácil de explicar" para Marcia Weinberg, miembro del directorio del condominio del Wisconsin.

"Es un hombre de un carácter excelente que por 16 años ha trabajado duro. Ha pagado su casa, sus impuestos y su seguridad social. Es el hombre más comprometido con su ética de trabajo. Ha sido un amigo de todos nosotros", enumeró Weinberg para BBC Mundo.

Para Weinberg que la familia Rua "simboliza el sueño americano" pero que "de alguna manera ese sueño se ha convertido en esta pesadilla".

Imposible de reemplazar
En el edificio consideran que Rua es "irremplazable" como aseguró Jerry Pruzan, vicepresidente del condominio, quien recuerda las dificultades que tuvieron para conseguir un ingeniero con las habilidades del peruano.


Para los vecinos del condominio Wisconsin, una preocupación vecinal se ha convertido en un tema político.
"El señor Rua es un hombre de la más absoluta honestidad e integridad. A nosotros nos destroza el corazón pensar que a lo mejor tenga que irse", dijo Pruzan asegurando que su opinión es mayoritariamente compartida por el resto de los residentes.

Para los vecinos del Wisconsin una preocupación vecinal se ha convertido en un tema político que ha metido a algunos de ellos en el debate sobre la reforma del sistema de inmigración estadounidense.

"Sabemos que hay muchos ilegales en el país, pero creemos que la manera en la que está operando el ICE, sin ver los casos individuales, es una terrible forma de operar", afirmó Pruzan.

"Claro que no es sólo nuestro Antonio", dijo Marcia Weinberg, "eso es lo que lo hace peor, porque significa que todo el sistema esta roto. Tenemos que buscar la manera de permitir que la gente buena como Antonio se conviertan en los ciudadanos que EE.UU. necesita".

"Gente de buen corazón"
Para Rua, la reacción de sus empleadores le ayudó a equilibrar la frustración que le produjo estar a punto de ser echado del país en el que puso su confianza al punto de elegirlo como hogar para sus hijos.

"Son gente de muy buen corazón (…) Son los EE.UU. que uno ha visto en otros años. Lo que pasa es que en estos últimos tiempos se ha creado un sentimiento de racismo, a raíz del 11 de septiembre de 2001", afirmó Rua a BBC Mundo.

"No se que pasará conmigo, pero lo que esta gente ha hecho por mí, los mensajes de apoyo de alguna gente que ni siquiera me conoce pero que está tratando de apoyarme, es algo que jamás voy a olvidar".

Por lo pronto, la familia Rua espera que este martes el juez tenga en cuenta que Liliana está por recibir su residencia legal y que ordene suspender la deportación.

Si eso fallara hay una solicitud de diferimiento de la medida que el congresista de Maryland, Chris Van Hollen, presentará al ICE

"A pesar de todo lo que me está pasando creo en la justicia. Si una persona actúa bien las cosas se tienen que dar de alguna manera bien. Dios protege a las personas de bien,. Tengo mucha fe y mucha esperanza", concluyó.

Carlos Chirinos

BBC Mundo, Washington
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jueves, 11 de noviembre de 2010

En plena campaña electoral en Estados Unidos, uno de los candidatos republicanos al Senado afirmó: estas elecciones no son sobre recomendaciones específicas, sino sobre principios. Quizás podía haber agregado que no se puede definir una política económica cuando los principios se transforman en supersticiones.

Pero es cierto es que estas elecciones legislativas en Estados Unidos tuvieron más que ver con el retorno de la derecha al poder en el Congreso, que con fórmulas de gobierno responsable, tanto en política interna como en el plano internacional. Como era de esperarse, el tema clave de las campañas estuvo relacionado con la crisis. La economía estadounidense simple y sencillamente no ha entrado en una etapa de recuperación. Aunque se ha decretado formalmente el final de la recesión, la tasa de crecimiento es mediocre y el desempleo se mantiene muy alto, rondando peligrosamente el nivel de 10 por ciento (el uso de indicadores más estrictos permite hablar hasta de 14 por ciento).

Al comenzar su mandato Obama promovió un estímulo fiscal que a todas luces era insuficiente para sacar adelante una economía tan afectada por la peor crisis en 70 años. Por el tamaño del problema, y por la estructura de la economía estadounidense (con una demanda agregada que representa 70 por ciento del producto interno), en lugar de los 700 mil millones de dólares que pidió la Casa Blanca, se hubieran requerido por lo menos unos 2 billones de dólares. Además, el paquete de estímulo debería haber descansado menos en reducciones de impuestos y más en inversiones reales, sobre todo en los renglones que podrían ayudar a introducir los cambios estructurales que necesita la economía de Estados Unidos.

De todos modos, el crecimiento que se observó en 2009 y 2010 se debió a esta postura fiscal expansiva. Sin embargo, a medida que se agota el combustible de este estímulo, la economía regresa al marasmo. Y en lugar de pensar en un esquema fiscal para revigorizar la economía, la plataforma de los republicanos estuvo basada en la idea equivocada de que lo que se necesita es eliminar el déficit fiscal.

El tema del déficit fiscal fue el punto de controversia más intenso. La demagogia llegó al grado de culpar a Obama de haberlo generado. Por lo demás, es claro que si bien cualquier gobierno debe cuidar las finanzas públicas a largo plazo, a corto plazo el miedo al déficit fiscal es el mejor aliado del estancamiento económico. En las circunstancias que atraviesa la economía de Estados Unidos, el déficit fiscal es el único instrumento para sacar adelante la economía y ayudarla a introducir los cambios que pide a gritos en materia de desigualdad, desmantelamiento del aparato industrial y del colosal déficit externo.

La política monetaria, con la segunda fase de la flexibilidad cuantitativa, debe continuar buscando la reactivación del crédito. Pero también ha quedado claro que en una fase deflacionaria, en la que los bancos quieren mantener sus reservas y las familias quieren reducir los altos niveles de endeudamiento, poco se puede esperar de la política monetaria. Así que la política fiscal queda como el principal recurso para enderezar el barco. Desgraciadamente, la retórica sobre finanzas públicas sanas ha terminado por oscurecer el debate y anular la reflexión.

En el plano internacional, una victoria republicana tendrá repercusiones trágicas. Estados Unidos sigue enredado en dos grandes y complicadas guerras, y el control republicano del Congreso hará más difícil resolver esos conflictos. Hace unos días, David Broder, columnista del Washington Post, publicó un artículo en el que afirmaba que como Obama no podría colocar a Estados Unidos en el camino de la recuperación, lo mejor que podría hacer sería bombardear Irán porque la guerra sacaría a la economía estadounidense de la crisis. ¿Por qué? Porque según Broder fue la Segunda Guerra Mundial lo que rescató a Estados Unidos de la gran depresión. De este modo, Broder difunde uno de los mitos más enraizados en el imaginario colectivo.

Pero por más popular que sea esa creencia, es errónea, como se desprende de la historia de la década de 1930. Además, no es necesario ir a la guerra para tener una recuperación: lo más absurdo de esta retórica es que el gasto en educación, salud e infraestructura es tan apto como el gasto militar para generar empleo y apuntalar la demanda agregada. Al contrario, si algo demuestra la historia económica es que el gasto militar en Estados Unidos es uno de los factores más importantes para explicar el debilitamiento de la economía de ese país. Pero vayan ustedes a discutir con la ignorancia.
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Los demócratas se preparan para un alud de malas noticias en el frente electoral. De concretarse las victorias republicanas, resultará que el partido que más contribuyó a generar la crisis saldrá triunfador. Definitivamente la amnesia del electorado en Estados Unidos es fuerte. O quizás tienen razón los que prefirieron abstenerse al pensar que los republicanos y los demócratas son la misma cosa.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.
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